La formación, mi salvavidas profesional

Es la mejor aliada para seguir activa, mejorar la empleabilidad y aumentar la agenda de contactos

 

Hoy, más que nunca, debemos ser conscientes de que el mercado laboral es muy exigente y una garantía de que mostremos nuestra valía y atractivo es tener formación. Independientemente de estar en activo o en desempleo, debemos considerarla como la mejor baza para respaldar nuestro desarrollo personal y profesional.

En el anterior artículo os hablaba del peso que tiene la formación para defender con brillantez un buen elevator pitch. Y es algo que no debe caer en “saco roto”, ya que ésta no sólo da fuerza a nuestros argumentos, sino que también hace posible que desarrollemos habilidades sociales que nos pueden diferenciar de los demás.

Estoy hablando de ser más empáticos, comprometidos, proactivos y resolutivos. Una garantía de saber adaptarnos mejor a las circunstancias competitivas del mundo laboral.

Desde mi experiencia personal, os puedo decir que estar en continua formación me permite satisfacer mi curiosidad por aprender, estar en contacto con gente de mi perfil laboral y sentirme más preparada para enfrentarme a nuevos retos.

También os diré, que en los periodos en los que he estado en desempleo, la formación me ha dado confianza y seguridad en mí misma, pues he visto en ella un futuro trampolín para acceder al mercado laboral, con más y nuevas oportunidades.

Además, me ha ayudado a no caer en esa “monotonía peligrosa” y mantener la mente ocupada. Creo firmemente en esta práctica como una gran oportunidad para ampliar la empleabilidad y ayudarnos a encontrar nuestra verdadera vocación.

Por otro lado, no hay que perder de vista que el personal de Recursos Humanos mira con expectación la “formación” que plasmamos en nuestro currículum, ya que dice mucho del interés que tenemos por aprender, de avanzar en el terreno profesional y de reciclarnos. Como os decía, se trata de una primera impresión sobre nosotros, que puede marcar la diferencia entre un candidato y el resto.

A colación de ello, me gustaría incidir en una situación que se produce con asiduidad. Y es el hecho de que cuando estamos en activo solemos dejar a un lado la formación para centrarnos únicamente en nuestro trabajo. Sin duda, un error por nuestra parte, porque nunca sabemos cuánto tiempo vamos a permanecer en ese puesto. (Entre otras cuestiones)

Debemos contemplar la posibilidad de que, “abandonarnos intelectualmente” nos puede hacer perder ventaja frente a otros candidatos de cara a futuros procesos de selección. Sin embargo, trabajar y estudiar al mismo tiempo, es una manera de demostrar que queremos ser mejores y aportar nuestros conocimientos a la empresa para la que trabajamos.

Sé que compaginar ambas cosas es difícil, sobre todo, por la habilidad que debemos de tener para gestionar el tiempo y “llegar” a todo. Pero no podemos olvidar que se trata de una gran inversión para nosotros, y una “tarjeta de embarque” para otros proyectos empresariales.

Como dijo Albert Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”.  ¡Y qué verdad es esa!

 

Sandra Gallego Chaves

 

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