¿Qué dirías de ti, como candidato, en 30 segundos?

Las primeras impresiones siempre dejan huella. Prepárate un buen “elevator pitch”

Imagina que estás buscando trabajo y de repente te encuentras con la persona adecuada que puede darte la oportunidad que tanto ansías. ¿Cómo reaccionarías? ¿Qué le dirías? Por muy remota que parezcan este tipo de situaciones, te aseguro que se dan en la vida real y podría pasarte ¡a TI!

Por eso es imprescindible que estés preparado y sepas qué es eso del elevator pitch y cómo hacer el tuyo.

Antes de proseguir, lo primero que te diré es que se trata de un anglicismo que hace referencia a la elaboración de un mensaje breve, cuyo tiempo es similar al que puede durar un viaje en ascensor. La construcción de éste ha de ser lo suficientemente atractivo y conciso como para conseguir una entrevista de trabajo o un contacto al que poder dirigirte.

Hacer un elevator pitch brillante requiere tiempo y, sobre todo, conocerse a uno mismo y tener muy claro lo que se quiere lograr. La intencionalidad del mensaje no es la de vender nada, sino la de generar interés hacia nosotros y a lo que podemos aportar a la empresa.

Para “vender” nuestra valía, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Definir quién somos: Nombre y a qué nos dedicamos.
  • Delimitar a nuestro público: No por abarcar a un público más amplio, vamos a ser más efectivos.
  • Hablar de problemas y soluciones: Si somos capaces de proponer soluciones a un problema evidente, hemos de hacerlo. Ganaremos ese interés hacia nuestra persona y la cita para una entrevista, estará cada vez más cerca.
  • Y cuál es la finalidad. Todo proyecto tiene un objetivo. Es necesario quedar bien claro cuál es el nuestro y todo lo que estamos dispuestos a realizar para alcanzarlo.

A la hora de presentar nuestro elevator pitch, os diré como consejo, que es fundamental transmitir confianza, utilizar un lenguaje adecuado, mantener el contacto visual con nuestro interlocutor, y cuidar mucho nuestra imagen.

Es cierto que hablar de uno mismo y de todo el potencial que tenemos, no es algo a lo que estemos acostumbrados. Por eso mismo, debemos prepararnos a conciencia sobre ello, elaborar un guion y ensayarlo tantas veces como sea necesario.

No se trata de que nos lo aprendamos de memoria, ya que debemos dar cabida a la naturalidad, pero sí tener claro su esquema y dónde queremos incidir.

 

A continuación, os muestro un ejemplo de un elevator pitch para conseguir una entrevista de trabajo:

“Buenos días. Me llamo Sandra Gallego y soy técnico en RRHH. Sé que su empresa es una de las más importantes en este sector y estoy muy interesada en conocerles y en poder mostrarles cómo trabajo, no sólo en esta área sino también como Community Manager. Hoy en día, es muy importante estar presente en RRSS y sé cómo hacerles ganar visibilidad en Internet.

¿Podría facilitarme una dirección de email para ponerme en contacto con usted?

Muchas gracias por su amabilidad.”

Y este otro, para conseguir nuevos colaboradores:

“Buenos días. Me llamo Sandra Gallego y soy técnico en RRHH con formación  GTD. Ayudo a las empresas y a sus trabajadores a planificar las agendas profesionales, mediante cursos prácticos. Las técnicas desarrolladas les permiten ser más productivos y optimizar el tiempo de trabajo, por lo que resulta más fácil conciliar la vida laboral y personal. Me gustaría mostrarles en qué consisten estos cursos y en lo efectivos que pueden llegar a ser.

¿Le importaría facilitarme un correo electrónico o un número de teléfono al que poder dirigirme? Estoy convencida de que le va a interesar.

Muchas gracias por atenderme”.

Recordad que es muy importante que concluyamos nuestra presentación pidiéndoles un contacto, pues es la única forma de saber que podemos contactar nuevamente con nuestro oyente. (Somos los interesados y, con total seguridad, nosotros sí marcaremos ese número de teléfono o mandaremos el email)

El elevator pitch es una forma de presentación muy impactante que nos puede brindar la oportunidad que tanto deseamos. No sólo basta con ensayarlo sino también contar con la máxima formación para respaldar nuestros argumentos. De ahí, la importancia de no dejar nunca de lado la formación.

Mientras tanto, os aconsejo que cojáis papel, bolígrafo y un cronómetro y os pongáis a practicar vuestro elevator pitch. Ya veréis que no resulta tan complicado.

 

Sandra Gallego Chaves

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