¿Qué es eso del “talento” y la “excelencia”?

En la búsqueda activa de empleo no sólo basta con conocer las demandas del mundo laboral, saber elaborar una carta de presentación y un buen CV, o incluso, mantenerse motivado aún cuando los resultados no son los esperados. Estar en activo también implica conocerse a uno mismo, ser conscientes de nuestros logros profesionales y ponerlos en valor.  Es lo que podemos denominar como tener “talento”. 

Sin duda, una cualidad que nos va a ayudar a ser más visibles y a diferenciarnos del resto de candidatos.  

Precisamente, de talento y excelencia hemos hablado esta mañana con los participantes del programa de inserción laboral “Vives Emplea Mérida”, organizado por la fundación Acción Contra el Hambre, donde más allá de orientarles en la búsqueda de trabajo, les hemos hablado de la importancia de preparar las entrevistas enfocadas en los logros profesionales y en la búsqueda de la excelencia. 

Para ello, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que en una entrevista de trabajo lo fundamental no es hablar únicamente de nuestra formación académica y de nuestra experiencia laboral (eso es algo que ya tenemos plasmado en el CV). A un reclutador lo que le interesa saber de un candidato es, especialmente, las consecuencias positivas que ha obtenido la empresa con la labor que el trabajador haya llevado a cabo, más allá de cumplir meramente con sus funciones. 

Tener talento lleva a la excelencia. En ese sentido, podemos decir que algunas de las cualidades que debe tener un trabajador excelente es orientación al cliente, ser asertivos, irradiar confianza, estar dispuestos a colaborar con el resto de trabajadores, transmitir ilusión, ayudar a integrar a otras personas, y sobre todo,  no dejar nunca de aprender.  

Si a todas estas cualidades somos capaces de ponerles un ejemplo de un hecho en concreto al reclutador, eso quiere decir que contamos con la capacidad de poner en valor todo nuestro potencial.  

El compromiso, un valor que asegura el éxito 

Por otra parte, también hemos compartido con los integrantes de “Vives Emplea Mérida” la gran diferencia que existe entre ser una persona exigente o ser excelente. En el primero de los casos, la premisa fundamental  es querer ser perfecto, y en estos casos cuando cometemos un error lo solemos ver como un fracaso.  Sin embargo, una persona excelente lo que persigue es hacer su tarea lo mejor posible, de manera que un error lo ve como una oportunidad de mejorar.  

El talento y la excelencia están ligados con el compromiso, no solamente el que pueda tener un trabajador con sus funciones dentro de la empresa, sino también con el sentimiento de equipo que tenga y con el sentido que da a todo aquello que realiza.  

Debemos partir de la base de que, este compromiso laboral del que hablamos, es bidireccional entre trabajador y empresa, y sobre todo, nace desde la libertad que uno mismo adquiere, como fruto de una decisión personal que toma.  

Una persona comprometida aporta más de lo necesario a una empresa (eso no quiere decir que debamos realizar más horas de las que nos corresponda), entre otras cuestiones, porque alguien que cree en lo que hace resulta más productivo y tiene mayor sentido de pertenencia. En definitiva, está feliz con la labor que desempeña. 

 

Sandra Gallego Chaves

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